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Mi familia y la Bella Durmiente cien años después El cuento favorito de María es La Bella Durmiente, y el tío |
| An+onimo: Entrevista a Silvia Molina sobre literatura para niños |
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Anónimo Leer y leer en el aula Revista para la animación a la lectura en la enseñanza básica, marzo-mayo, 1999, pp. 2-3. “Entrevista con Silvia Molina”
Silvia Molina estudió Antropología y posteriormente Letras en la unam. Obtuvo el premio Xavier Villaurrutia en 1977 por la novela La mañana debe seguir gris, el Premio Nacional de Literatura infantil Juan de la Cabada por Mi familia y la Bella Durmiente cien años después y recientemente recibió el Premio So Juana Inés de la Cruz 1998. Ha publicado novela, cuento, teatro y numerosos libros para niños, entre ellos, Marina y el pirata, publicado en la colección El Barco de Vapor. Leer y leer entrevistó a esta brillante escritora mexicana.
¿Cómo empieza Silvia Molina su trabajo en la literatura para niños? Empecé escribiendo para niños por necesidad. Yo pertenecía a ese grupo tonto de escritores mexicanos que creen que escribir para niños es algo despectivo. La literatura infantil en México siempre se ha visto como un subgénero, no se le la importancia que tiene. Ahora ya hay muchos programas de gobierno para promoción de la lectura con una labor interesante en cuanto a publicaciones infantiles, pero cuando yo empecé esto no existía. No había ningún fondo, ni beca, ni encuentros en los cuales se invitara a escritores para niños. En esa época, por casualidad, quedé como directora de una imprenta en una editorial para niños durante un año. Era una editorial que tenía contacto con editores sudamericanos quienes hablaban a la editorial para pedir textos para antologías. Ninguno de mis amigos quería escribir para niños. Para no perder la oportunidad comencé a enviar textos que eran una recreación de leyendas prehispánicas ya que yo había estudiado antropología y las había simplificado para mis hijas. Por insistencia de una ilustradora, Maribel Suárez, que quería entrar a un concurso, salió uno de mis primeros libros para niños. Yo no me sentía escritora para niños. Mucho tiempo después sí empecé a escribir textos de creación. Tenía más experiencia como escritora.
¿Qué opinas del pequeño lector de hoy? Los valores y los sentimientos son universales. No cambian. Un niño siempre va a tener miedo o ganas de hacer una travesura. No importa mucho lo que pasa en el mundo exterior. Si el escritor le proporciona al niño espejo donde pueda reflejarse, la literatura siempre va a tener importancia. Hay quien prefiere hablar ahora del mundo cibernético pero si a un niño le haces vivir una aventura en un cuento lo gozará igual o mejor que un juego cibernético que probablemente todavía no termina por entender.
¿Los medios de comunicación? Yo nunca he visto la tecnología como una rival de la literatura. No está mal que un niño vea la televisión. Claro, no cinco horas porque se queda tonto. Deben ver la televisión porque quizá en la escuela conversan con sus compañeros de algún programa. Ahora, la barra infantil de canal 11 está muy bien. Hay más ofertas de una televisión inteligente par niños. Lo que hay que hacer es enseñarle al niño que la literatura puede ser un placer. Uno no le prohíbe al niño que juegue a las canicas. Cuando quiere divertirse va y las toma. Así debería de ser con la lectura. Cuando tenga deseos que vaya y que tome un libro. Cuando un niño afianza su pasión por la literatura es en la niñez temprana, cuando se le han leído buenas cosas. Al niño no le quita más de diez minutos leer un cuento breve. Incluso, no tiene que pasarse la tarde leyendo. Para que lea hay que escoger el momento adecuado, no cuando está su mejor programa de televisión. Es en el momento de dormir –y si tiene despejada la mente– cuando puede tener un momento íntimo, de relación con un adulto; ése es el momento en que se le debe leer. Así el niño sabrá que antes de dormir hay un cuento. Los lectores se hacen. Si se les puede dar una buena oferta qué importa que vean televisión.
¿Los temas de tus obras? Cuando me pongo a escribir no tengo un tema. Yo pienso en historias. De ahí se desprenden los temas. En todas las historias que he escrito siempre sale el tema de la búsqueda de identidad. Es una obsesión muy íntima. De mi escritura para niños, Marina y el pirata es algo distinto ya que en general mi trabajo infantil es mucho más travieso. En mi experiencia como lectora en las escuelas algunos maestros decían que por qué nadie hablaba de la muerte en los niños si son experiencias que sufren. Es importante mostrar que alguien está sintiendo lo que ellos sienten en ese momento. Todos los niños han perdido algo, un padre, la madre, un hermano, un abuelo, etc. Y por otro lado está el miedo que tiene un niño huérfano de que el padre o la madre se vuelvan a casar, acontecimiento que quizá es inevitable. En Marina y el pirata yo quise abordar esos sentimientos de inseguridad que el niño experimenta ante la muerte de un ser querido, o ante el posible matrimonio de uno de los padres.
¿El lenguaje en la literatura para niños? Debe ser sencillo. Hay que conocer el vocabulario del niño para el que se escribe. No estoy en contra de ampliar el vocabulario pero me choca usar palabras que los niños no van a entender. Es como ponerles un obstáculo inútil. La lectura debe ser de placer no de trabajo.
¿El papel del ilustrador? Hay más ilustradores que escritores. Como editora siempre estoy cazando escritores. En cambio recibo constantemente ilustradores. Desde hace diez años he visto el gran avance de los ilustradores. Yo creo que la ilustración es importante pero no indispensable, todo depende del punto de vista del editor para saber qué es lo que quiere. Los primeros libros de un niño deben ser muy ilustrados. No solamente es un apoyo sino un inicio en las artes plásticas. Conforme van creciendo necesitan menos la ilustración porque han ejercitado su imaginación. Un niño de secundaria no necesita que le ilustres un cuento. Él gozará más imaginando. Haciendo su propia película.
¿Hay carencia de escritores? Sí. No hay suficientes apoyos. No se les da aún la importancia por ser escritores para niños, aunque escribir para niños es muy difícil. Los mismos escritores tienen miedo ya que tienen que sentarse de otra manera en el escritorio. Tienen que dejar una cierta vanidad y tomar la pluma con la mayor humildad del mundo. Ahora, los que casi siempre publican para niños, son jóvenes primerizos. Ojalá y todos ellos siguieran. Sin embargo, algunos escritores con trayectoria escriben para niños, por ejemplo José Agustín, Francisco Hinojosa, Ethel Krauze, Aline Petterson, David Martín del Campo, Juan Villoro y otros. Sin embargo muchos lo hacen por encargo.
¿Cuál es el panorama en el futuro de la literatura infantil? Cada vez hay más interés. La prueba es que editoriales extranjeras están interesadas porque es un mercado que se descuidó mucho. Si se piensa seriamente que los niños son la inversión del futuro y que cualquier profesionista debe saber leer, el futuro de la literatura puede ser muy bueno. Ahora, con la globalización, los escritores mexicanos ya pueden publicar en otros países. Ya hay un intercambio editorial mundial.
Un mensaje a los lectores de Leer y leer A los maestros: no hay mejor recuerdo en la vida que el cuento que le contaron a uno de pequeño. Los mejores recuerdos que tengo son los cuentos que me contó mi abuelita. Los mejores recuerdos de mis hijas son los cuentos que les contaba una maestra antes de empezar la clase. El maestro tiene la oportunidad de perdurar en la memoria de los estudiantes porque pueden dar un placer que nadie más Puede ofrecer. |


