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Mi familia y la Bella Durmiente cien años después El cuento favorito de María es La Bella Durmiente, y el tío |
| Masteos, Mónica: Recibió el Premio Sor Juana Inés de la Cruz en la FIL |
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Mateos, Mónica La Jornada, núm. 5118, diciembre de 1998, p. 28 “Recibió el premio Sor Juana Inés de la Cruz en la fil. La literatura es diversión y si algo se aprende, mejor: Molina” Guadalajara, Jal., 2 de diciembre. Un premio más se suma a la carrera literaria de Silvia Molina (DF,. 1946), el Sor Juana Inés de la Cruz 1998 que se otorga en la Feria Internacional del Libro (fil) de Guadalajara a la mejor obra publicada durante los últimos tres años y escrita por mujeres. Elegida de entre 30 novelas provenientes de diversos países de América Latina y España, El amor que me juraste gustó al jurado “por su madurez, sutileza, concisión y sensibilidad para tratar un tema que aún es tabú en la sociedad mexicana: el adulterio femenino”. El premio consiste en la traducción y publicación en inglés de la obra, así como su edición en el Fondo de Cultura Económica, una estatuilla representativa y la develación de una placa conmemorativa con los datos de la ganadora. Molina estudió antropología y letras hispánicas. En 1977 obtuvo el premió Villaurrutia por su libro La mañana debe seguir gris, fue becaria del Centro Mexicano de Escritores de 1979 a 1980 y ha publicado en varias revistas y periódicos. Es autora de varias novelas, ensayos y, en particular, destaca su labor como escritora de libros infantiles. Al respecto, afirma que escribir para niños es complicado; pues “los escritores lo hacen como si se dirigieran a gente chiquita, en diminutivo. Emplean una serie de lugares comunes, como tratar de educar, de conducir al niño a que se porte bien y hacer cosas didácticas en favor de la ecología. Hemos visto que casi todos intentan transmitir el mensaje de cuidar el planeta, las plantas, está perfecto, pero eso es algo que se aprende en familia, en la escuela. La literatura es simplemente diversión, entretenimiento; si de paso se aprende algo, qué bien”. Fácil, perder al lector infantil En 1992, Molina obtuvo el Premio Nacional de Literatura Infantil Juan de la Cabada por Mi familia y la Bella Durmiente cien años después. Asegura que fue una sorpresa ser elegida como la ganadora del Sor Juana, pues fue la editorial quien propuso su novela, que refleja “mi nostalgia por los lugares que pudieron haber sido míos”. El amor que me juraste contrapone el ambiente que se vive en una gran capital como la ciudad de México y alguna otra de provincia, en este caso un imaginario San Lázaro, población con rasgos del sureste de la República que es “mi reinvención de Campeche, una mezcla de Tabasco y Veracruz, así como de mis vivencias y tradiciones familiares”. Molina asegura que las mujeres escritoras de su generación ya no sufren para publicar sus óbras, “ya no es difícil. Si un libro tiene calidad tiene salida, no estamos más en un mundo editorial dominado por hombres. En general, nuestra generación no se gestó en torno de ninguna publicación ni de ningún maestro. Escribimos en casa, solos y nos caracterizamos por contar las historias que corren atrás de la historia oficial”. Respecto de la obra galardonada señaló que hizo cinco versiones antes de llegar a la final, pues intentaba construirla alrededor de la voz de uno de los personajes masculinos, pero no se sintió auténtica, por lo cual se volcó en el punto de vista de una mujer que vive una larga reflexión acerca de su familia, su pareja, sus hijos y sus padres, en un mundo de pasiones que la vuelve más humana. Otras historias publicadas por Silvia Molina son Ascención Tun (1981), La familia vino del norte (1987), Dicen que me casé yo (1989), Un hombre cerca (1992) y la obra de teatro Circuito cerrado (1997). Considera que sus lectores niños son más exigentes que los adultos: “Es más fácil perder a un lector niño que a un adulto. Son muy inteligentes, llevan una dinámica, sobre todo ahora con los medios de comunicación, exigen textos que sean adecuados; dependiendo de su carácter se dirigen hacia un cuento o aventuras o de hadas”. Molina es directora de la editorial Corunda de libros para niños, éste es otro de los trabajos que le causan placer, dice que es como un juego pues se tiene que pensar quién va a ilustrar el libro y “para involucrar al artista desde un principio tiene que amar ese texto para poderlo hacer bien”. El próximo año, la ganadora del premio Sor Juana tendrá oportunidad de ver traducida su obra no sólo en inglés, sino en portugués y francés. |


