![]() |
Mi familia y la Bella Durmiente cien años después El cuento favorito de María es La Bella Durmiente, y el tío |
| Cepeda, César: Reconoce Molina falta de madurez |
|
Cepeda, César Reforma, sección C, 2 de diciembre de 1998 “Reconoce Molina falta de madurez” Premio Sor Juana Guadalajara. La ganadora del Premio de Literatura Sor Juana Inés no es una mujer muy conocida. Ayer por la mañana se le olvidó el gafete de invitada de la Feria del Libro de Guadalajara y la jovencita de la puerta no la dejó entrar. —“Te juro que soy invitada”, le aseguró la escritora. —“Es que no puede entrar sin gafete”, le respondió, tajante, la jovencita de la puerta. —“Lo dejé en el hotel para que mi esposo pudiera entrar”, le replicó la escritora. La pugna terminó después de una gran insistencia sobre la verdadera identidad de Silvia Pérez Celis, que en su papel de escritora se hace llamar Silvia Molina, y que esta noche recibirá, gracias a su novela El Amor Que Me Juraste, el Premio de Literatura Sor Juana Inés, instituido por la fil para reconocer la obra de escritoras latinoamericanas. La autora no cree que esta novela sea su gran obra. “No. Creo que estoy madurando en la vida, y para la literatura las experiencias vitales son indispensables. Tengo la esperanza de escribir un día una obra, y decirme a mí misma, con algo de soberbia, qué bien me salió. Y creo que me falta mucho para eso...”. ¿Este premio no tiene a su vez algo de machista? Es bonito que sea un premio para escritoras. No es un premio para literatura femenina. Yo no hago juego a la polémica de que si hay una literatura femenina o no la hay. Yo creo que hay una literatura. No se me hace machista, porque hay premios para todas las obras. Silvia Molina, nacida en la Ciudad de México en 1946. Nunca pensó que ganaría el Sor Juana Inés, porque, en primer lugar, nunca se enteró que estaba participando (su editorial lo envió al jurado sin avisarle) en este certamen, que no ofrece incentivos económicos, sino la traducción de la obra al inglés y a otros lenguas. “Este premio es un reconocimiento al trabajo. He sido una escritora muy lenta para publicar, porque me gusta mucho la corrección. Yo creo que el verdadero oficio del escritor es corregir, entonces, me tardo mucho en hacer las cosas. Con estos premios, te das cuenta que vale la pena no apresurarte”. Silvia Molina no es una escritora multipremiada pero en su biografía figura el Premio Xavier Villaurrutia, ganado con La Mañana Debe Seguir Gris. ¿No cree que los premios sean antiliterarios? Yo no creo que hagan daño, al contrario, se convierten en un reconocimiento, en un estímulo, y al mismo tiempo, un reto. Los premios ayudan mucho al autor y al propio texto. Dan como nervios. En El Amor Que Me Juraste, obra ganadora del Premio Sor Juana Inés, Molina narra la historia de Marcela, una profesionista exitosa que, a raíz de la enfermedad y muerte de su madre, se enamora del doctor Eduardo Carrillo, quien después de sostener una relación, la engaña, por lo que la protagonista decide viajar a San Lázaro, una población imaginaria en el Golfo de México para olvidar y superar el desamor. Es una historia que habla del dolor y la identidad. ¿Se identifica con la protagonista? Me identifico más con otros personajes de la novela, por ejemplo con la mamá. La mamá tiene muchas cosas mías, pero desde luego Marcela tiene muchas mías, es una reinvención. Uno se inventa en todos los personajes y yo me identifico con Marcela en lo de la aventura de la vida y el arriesgar. Hoy en día, a mucha gente no le gusta cambiar. Los cambios dan miedo, pero son necesarios. ¿Ya escribió su gran obra? “No. Creo que estoy madurando en la vida, y para la literatura las experiencias vitales son indispensables. Tengo la esperanza de escribir un día una obra, y decirme a mí misma, con algo de soberbia, qué bien me salió. Y creo que me falta mucho para eso...” |


