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Mi familia y la Bella Durmiente cien años después El cuento favorito de María es La Bella Durmiente, y el tío |
| Molina, Javier: La vida de un niño en la guerra de castas yucatecas |
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Molina, Javier unomásuno, 26 de julio de 1981. “Ascensión Tun, novela de Silvia Molina. La vida de un niño en la guerra de castas yucateca” Pienso que éste es mi libro más importante, dijo Silvia Molina de Ascensión Tun, novela publicada recientemente por Martín Casillas Editores y el Instituto Nacional de Bellas Artes. “Por el trabajo –dijo–, creo que aquí ya demuestro realmente el oficio literario, y porque es totalmente ficción: me apoyo solamente en los acontecimientos históricos, pero todos los personajes son imaginarios”. La trama ficticia de la novela se apoya en la guerra de castas de Yucatán y la visita de la emperatriz Carlota. Parte de la inundación que hubo en la ciudad de Campeche en 1889, cuando “no solamente entró el mar a la ciudad sino que se confundió con el agua de las lluvias y arrasó con lo que pudo”. En la contraportada se informa que “a mediados del siglo xix, los mayas se rebelaron contra sus dominadores. Apoderándose de una vasta extensión de Yucatán, casi echan a sus opresores al mar. Oficialmente las campañas militares duraron siete años, pero nunca hubo una victoria total; los rebeldes conservaron las selvas orientales de Yucatán hasta principios del siglo xx”. Silvia Molina explica que la guerra de castas empezó en 1847, año de la invasión, “importante para la vida política de Yucatán en esos momentos: su rivalidad con el centro y su alejamiento provocó que hubiera una especie de guerra civil en el lugar. “Me apoyo en los hechos históricos –dice Silvia–: pongo en boca de los personajes cosas que sucedieron realmente, aunque no les haya sucedido a ellos. Más que una novela histórica para mí es la anécdota de lo que pudo haber sucedido en esos momentos con el ser humano. Lo que me interesa es el ser humano, no el acontecimiento histórico: las reacciones, los sentimientos que se desencadenan por ejemplo ante una casa que se incendia. Las consecuencias en el individuo”. Señaló que un antecedente de su libro podría ser Canek, de Ermilo Abreu Gómez, porque como Ascensión Tun “es un niño también. También podría ser un poco Juan de la Cabada, lo que pasa es que yo no la conozco muy bien”. “Trato de dar a lo largo del libro la atmósfera de la ciudad de Campeche. La casa de beneficencia (donde Ascensión Tun, un niño que vivía en la inmensidad del mar, se encuentra de pronto encerrado) vendría a ser como una metáfora de esa ciudad amurallada; la presencia del mar, del salitre en las casas, el olor de los frutales pertenecen a esa atmósfera”. “Mi papá era de Campeche y yo no lo conocí –platicó Silvia Molina–, entonces creo que en la búsqueda de mi padre me fui a las raíces de lo que era él, en dónde vivió, por qué se interesó tanto en la historia de su pueblo”. “Trato de ser objetiva, no tomo partido para nada, no digo que los blancos son malos y los indios son buenos, dejo que el personaje (indio o blanco) dé su propia visión”. También hizo notar que casi siempre se hacen novela urbana, Ascensión Tun “es un poco volver a la provincia, tan rica en temas y en personajes”. Publicó su primera novela (La mañana debe seguir gris) en 1977, ese mismo año obtuvo el Premio Villaurrutia. “Esta novela es totalmente diferente a esa, porque La mañana... es más autobiográfica, tenía menos conciencia y tal vez menos miedo, porque uno escribe la primera novela sin miedo. El Premio Villaurrutia me hizo más autocrítica. Esta novela (Ascensión Tun) es como un paso más en mi desarrollo como escritora”. |


