![]() |
Mi familia y la Bella Durmiente cien años después El cuento favorito de María es La Bella Durmiente, y el tío |
| Licona, Sandra: La literatura escrita por mujeres ha dejado de discutirse:Silvia Molina |
|
Licona, Sandra Crónica, núm. 888, diciembre de 19998, p. 12B “Recibió el Premio Sor Juana Inés de la Cruz. La literatura escrita por mujeres ha dejado de discutirse: Silvia Molina” Antes de recibir el VII Premio Literatura Sor Juana Inés de la Cruz para Obra Editada Escrita por Mujeres, por su libro El amor que me juraste, Silvia Molina advirtió que “la literatura escrita por mujeres tiene muchos años que ya no se discute en los círculos literarios, porque autoras de mi generación ya no sufrimos por publicar en las editoriales, ya otros mujeres nos habían abierto las puertas, ni nos sentimos creadoras de una obra feminista”. La autora de La familia vino del norte obtuvo el reconocimiento por su quinta novela, que como parte del galardón será traducida al inglés, francés y portugués, seleccionada entre mas de 300 obras de siete países, y en la que Molina retrata a una mujer que, huyendo de la decepción amorosa, viaja al lugar de origen familiar, San Lázaro, y se enamora del médico del pueblo. Como en sus otras novelas, en El amor que me juraste Silvia Molina juega con varias historias a la vez y presenta un contrapunto ciudad-provincia, también presente en varios de sus libros, amén de un tema que sigue siendo tabú en la sociedad mexicana: el adulterio femenino. Molina obtuvo el premio Sor Juana Inés de la Cruz, instituido en 1992 con el objetivo de difundir la obra de una escritora de lengua española a otros idiomas, por “la madurez, sutileza, concisión y sensibilidad de su escritura para abordar las pasiones de una mujer común”, según las opiniones del jurado, que reunió a Margaret Sallers, de la editorial Curbstone Press; los escritores Marina Núñez y Ambrosio Fornet; así como a Guadalupe Sánchez y Mario Cerda, de la Escuela de Escritores de Guadalajara. “Ni siquiera sabía que estaba concursando por el Sor Juana –explicó Molina en breve entrevista–, así que para mí fue una sorpresa. Todos los estímulos y reconocimientos aumentan nuestra responsabilidad literaria. Tengo 20 años escribiendo y aunque he ganado otros premios; hablar de Sor Juana es hablar de una mujer irrepetible por lo que hizo y en la época que lo hizo y por las circunstancias que la rodearon. Las mujeres de ahora ya tenemos muchas puertas abiertas y están por darse más, así que este premio me crea cierta ambigüedad, por un lado me da gusto y, por otro, como que el trabajo tiene que mejorar de alguna manera, no se puede ir por la vida siendo banal”. —¿Por qué es constante en su obra ese contrapunto ciudad-provincia que, de una forma u otra, aparece en todos sus libros? —La familia paterna viene del sureste de México y yo nunca viví ahí, entonces para mí siempre fue como la nostalgia de un lugar que pudo haber sido mío y que no lo fue, por eso lo he buscado a lo largo de mi literatura, para ver si ese lugar se me entrega o no. Es como una obsesión. Me sirvió mucho haber escrito para el cnca, en la colección “Crónicas de viaje”, una crónica que hice sobre Campeche, Campeche, imagen y eternidad, porque fue como un avance, otra vez enfrentarme a esa ciudad que nunca ha sido mía, que cuando llego me hace sentir extraña, y sin embargo la conozco muy bien porque he estudiado su historia, su gente, su literatura, incluso sé qué se cocina y cómo se cocina. A la mejor, por todo, es la nostalgia de la provincia una constante en mi obra. Aunque otra constante es el marco histórico que casi siempre aparece en mis novelas para que parezcan verdaderas. —¿Ve el adulterio femenino como un tabú? —Creo que no, las pasiones en general son comunes a los seres humanos, y en este sentido lo que quise fue que mi personaje tuviera la libertad de vivir sus propias pasiones, de ver sus propias pasiones como una experiencia de vida. No sé cuál sería la diferencia entre el adulterio femenino y el masculino. Hay quien hace alarde del adulterio, o quien lo sabe ocultar muy bien, pero esas son actitudes personales. Quería que mi personaje reflexionara, a partir de esa experiencia del adulterio, sobre su familia, su pareja, sus hijos, y el otro, incluso sobre sus padres. En la medida que la protagonista sabe lo que ha hecho, puede entender mejor a su padre que había vivido una experiencia. similar. |


