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Mi familia y la Bella Durmiente cien años después El cuento favorito de María es La Bella Durmiente, y el tío |
| Flores, Mauricio: Entrevista con Silvia Molina. Ejercicio literario para acercarse al ser humano |
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Flores, Mauricio “Entrevista con Silvia Molina. Ejercicio literario; para acercarse al ser humano” Nacional, 11 de enero de 1993. Sobre Un hombre cerca
Light o no light —tal parece ser la disyuntiva de la literatura mexicana contemporánea. Definiciones sobre el concepto vienen apuntándose en ponencias, entrevistas, misivas aclaratorias... siempre desde la particularidad que ofrece el antecedente de una obra en circulación: sus niveles de lectura y la aceptación de público y crítica. Autora del volumen narrativo Un hombre cerca (Cal y Arena), recientemente colocado en librerías, Silvia Molina (1946) incorpora su punto de vista: “En realidad no sé cómo podría llamársele a la literatura que se esta haciendo en México —no sé si también en otras partes. Distinguiría entre una literatura escrita con sencillez y originalidad —y muchas veces, en literatura, la sencillez es mucho más difícil de lograr, de mayor mérito—, y una literatura que no es exactamente sencilla sino liviana, donde se observa a un escritor sin relación amorosa con su texto. Por otra parte, no creo que sea mucho lo realizado en este aspecto; no conozco muchos ejemplos de literatura, entre comillas, light. Lo que debe pasar es que en determinados momentos molesta el éxito que tienen ciertas obras”. —¿A ti te molesta? A mí me alegra: desde el punto de vista de escritora y desde el de editora. El hecho de que libros como el de Laura Esquivel (Como agua para chocolate) se vendan mucho, da oportunidad a las editoriales para publicar a otros autores. Toda editorial necesita de best sellers para dar cabida a libros de otro tipo y difíciles de sacar. Siento, además, que con esto se pone en boga el quehacer de las mujeres; quiérase o no se vende mucho, quiérase o no se ha traducido a muchos idiomas con gran éxito, y el nombre de la literatura mexicana se pone en varias partes. —¿Alienta la competencia? Nunca he pensado la literatura en términos de competencia. Desarrollaría la competencia, para mí, en el sentido de tratar de superarme cada vez más. Mi trabajo no podría competir con el de Laura Esquivel, porque mi quehacer es distinto. Mi búsqueda es otra y mi trabajo es bastante distinto. No tengo, así, ningún punto de competencia con ella. Me encantaría ser un best seller, por supuesto, pero hasta ahí. —¿Qué buscas en literatura? No sé. Todavía no lo encuentro. Cada vez que termino un libro siento que no es todavía lo que realmente quiero. Espero de mí algo que quizá nunca en la vida se va a lograr. Aunque cada vez que comience una obra le eche todas las ganas del mundo. Podría decir que el resultado de Un hombre cerca sí me tiene contenta; sin embargo, no es el libro. Ojalá algún día pueda escribir algo que valga la pena. —Indistintamente autora de ensayo, cuento y novela, paralelamente a su tarea editorial (conduce Ediciones Corunda), Silvia Molina dice en torno a Un hombre cerca: “Muchas veces sucede que de pronto surge un cuento; lo tienes ahí guardado, mientras trabajas una novela. Los cuentos se van acumulando así poco a poco y dan como resultado un volumen de ellos. Nunca trabajo simultáneamente cuento y novela, pero en ocasiones sucede que se atora la novela, producto de lo pesado de mi otra labor, y es entonces que se da la oportunidad para trabajar algún cuento”. —Sin embargo, las narraciones de Un hombre cerca tienen una esencia común: la mujer... Estos cuentos, excepto el último, los trabajé en realidad de un jalón. Sucedió que Alejandra Islas me propuso un día adaptar al cine uno de los cuentos de Dicen que case yo. Ya había tenido muy mala experiencia con la adaptación de La mañana debe seguir gris, que realicé yo misma y pretendía filmar Busi Cortés. Entonces le dije a Alejandra: “¿por qué mejor no hacemos un guión original? Adaptar un cuento va a resultar otro cuento”. Platicamos mucho sobre el tema del erotismo en la ciudad de México, y hablamos de las posibilidades de la pareja: tradicional, no tradicional, la amante perversa, la amante no destructora... Me fui a mi casa a trabajar el guión, y al hacerlo me di cuenta de que tenía un cuento. Dejé de ver a Alejandra y seguí trabajando el libro de cuentos. Me entusiasma poder entrar a la intimidad de la mujer contemporánea, mirar lo que sucede alrededor con otras mujeres o lo que puede sucederme a mí misma. Eso me dio la oportunidad de entenderme —a veces. Uno se siente una persona muy apacible y de pronto se da cuenta de que las posibilidades de la rudeza y la pasión son infinitas. Escribir Un hombre cerca me posibilitó un mejor acercamiento al ser humano que existe dentro de las mujeres. |


