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Mi familia y la Bella Durmiente cien años después El cuento favorito de María es La Bella Durmiente, y el tío |
| Padilla, Ignacio: Silvia Molina: Imagen de Héctor |
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Padilla, Ignacio “Silvia Molina: Imagen de Héctor” Uno más uno, 10 de noviembre de 1990.
Los editores sugieren que Imagen de Héctor es, básicamente, una novela. Pero detrás de la insinuación hay también cierto aire de confusión con la biografía, la estampa, el retrato personal, histórico, geográfico. Así, disueltas biografía y novela en lo indefinido, queda en Imagen de Héctor, muy por encima, la afirmación contundente del modo en que ha sido escrito, el estilo de su autora, Silvia Molina. Imagen de Héctor es, pues, un libro de invocación, donde Silvia Molina empieza por ser la medium y termina —queriéndolo o no— por ser el fantasma principal. Y no es que Molina hable de ella misma en su libro, sino que, al preferir el acto de retratar a lo retratado, sus palabras se convierten en la única figura viva de un texto poco pretencioso en su tema (algunos preferirán sentirlo poco ambicioso). Narrar por búsqueda, podría ser la intención de Molina. Imagen de Héctor es el retrato de la autora que busca a la mujer que busca la imagen de un padre que, a su vez, se encontró a medias entre la política, el arte y la cotidianidad de los años ’50. La consecuencia es un relato fragmentario donde el padre es lejano, la hija verosímil y la autora omnipresente, homenajeante del sureste al que pertenece. Héctor es un personaje a medias real. Se trata de Héctor Pérez Martínez, diputado, gobernador de Campeche, Secretario de Gobernación, escritor y periodista. La multiplicidad de sus facetas lo deja con un pie en el nicho y otro en el aire, motivando en Molina los riesgos de la apología con sabor gobiernista y la literatura local. Al insistir Molina en la persecución, en hacer o rehacer la vida de Héctor Pérez Martínez, Imagen de Héctor da la idea de que su autora está pagando una deuda personal, un texto bajo pedido. Si Pérez Martínez no se le saliera de foco, la lectura cedería ante una lamentable suspicacia hacia su contenido aparentemente privado. Pero la imagen de Pérez Martínez es eso, una imagen, y como tal pasa a importar como hilo conductor de las nostalgias, los miedos y los desencantos que provoca en quien lo busca, la hija menor, y en quien lo escribe a ritmo de una pasión característica del sureste barroco, amurallado, factible de ser narrado en adjetivos y enumeraciones. En Imagen de Héctor la narrativa de Silvia Molina es inesperada, un poco durasiana por sus oraciones cortas, su repetición de sustantivos y acciones, la mirada infantil o adolescente de la hija menor reconstruyendo un Héctor que es para ella —no para Molina— tan desconocido como para la mayoría de los lectores de esta obra. A veces, incluso, es mejor olvidarse de Héctor para contemplar su tiempo, su Campeche, su época. Sin embargo, la figura de Héctor crece demasiado en los capítulos finales, y no sólo queda rota, sino que arrastra consigo, a la inconclusión, los contextos y las palabras más certeras de Imagen de Héctor. Que los lectores iniciados en ese nombre empatarán con el texto de Silvia Molina, es incuestionable. No así los que desconocemos y los que no tienen un interés anterior en la persona de Pérez Martínez. Esta doble cara de Imagen de Héctor será tan evidente como lo es toda narración emparedada entre la realidad y la ficción. Y, con certeza, hay más lectores buscando la literatura de Molina que la imagen, la vida, la correspondencia o incluso la literatura de Héctor Pérez Martínez. Querámoslo o no, Silvia Molina es una narradora esencialmente creativa, cuya mejor obra —la definitiva— sigue atrapada en los ejercicios de una pluma que va encontrando madurez y personalidad. Es difícil definir cuántas imágenes de Héctor, cuántas lecturas bipolares y semiprivadas serán necesarias para que Silvia Molina se regale y regale a un lector más universal un texto absolutamente propio, sin vicios. Imagen de Héctor demuestra que, al menos lo que corresponde a su oficio narrativo y no a sus temas está limpio, listo para que Molina ya no sea ella misma como la hija menor en busca de un padre polimorfo que se le sale de las manos. Silvia Molina, Imagen de Héctor, Ed. Cal y Arena, México, 1990, 150 pp. |


